Necesito un controlador, no un controlador aéreo, a estos con los sueldos que tienen no podría pagarle ni una hora, necesito un controlador en los entrenamientos, que me obligue a ir despacio cuando se requiere y a ir rápido cuando deba hacerlo. El lunes seguí mi programa de recuperación con satisfacción, 12 kms suaves, sin molestias, sin calor, estupendo. El miercoles saturado de trabajo salí a lo mismo, si acaso llegar a los 14 kms. y en este entreno es cuando eche de menos a alguien a mi lado para controlar, empece 3 kms. suaves, por camino, sensaciones agradables, llegué a la ciudad, anochecía y empezó a lloviznar, casi nunca corro por las calles con viandantes, pero ayer me apetecía, iba esquivando paraguas, saltando bordillos, anticipando en los cruces y casi sin darme cuenta iba acelerando, seguía pasando por las aceras y cada vez más rápido, comenzó el descontrol, me sentía corriendo como pocas veces, notaba que volaba cada vez más rápido y sin apenas cansarme, al mismo tiempo pensaba: " Controla, detente, que te vas a volver a lesionar, aminora", pero mis piernas no me respondían, iban sólas, no tenía autocontrol.
Salí de la ciudad, iban pasando los kilómetros y seguía bien, subiendo las pulsaciones pero respirando bien, acabé eufórico y con la sensación de haber podido seguir corriendo, increiblemente hice 13 kms.en 1:00:37 h, pero los 10 últimos me salen en 44:02, y el último en 3:58 (mi marca en la única carrera de 10.000 que he hecho es 46:00). Cuando llegué a casa vinieron los remordimientos, sobre todo después de la ducha cuando reapareció una ligera molestia en mi ajada cadera, así que hoy me he conformado con la bici y a descansar. Me acuso de que he pecado, que he jugado con fuego, requiero una penitencia, pero como parar cuando tienes una subida de adrenalina y tu cuerpo te impulsa a correr más y más deprisa.

