| Cantera de Olleta, al fondo el Cerro de las Antenas |
Miércoles, 20:30 h., 28ºC. Acabo la jornada laboral, me cambio y a correr. Me siento bien, voy a salir a la Sierra. Salgo de la ciudad por el camino de la ribera del Marco y enfilo hacia la cantera de Olleta, me quito la camiseta y la engancho al cinturón de hidratación, cojo un buen ritmo a pesar de que el camino pica hacia arriba. En la cantera miro hacia arriba, el cerro de las antenas me espera, 250 mts de desnivel en apenas un par de kilómetros, con algunos tramos muy duros, no paro ni camino, mis piernas están fuertes.
Es la parte más alta de lo que alcanza la vista, tomo una vereda primero, un camino después; tras la dura subida cualquier llano se hace favorable y tras unos minutos de acompasar la respiración llega el "flow", cuanto lo he añorado estos meses, ya no noto el calor, solo mi cuerpo en contacto con el aire corriendo entre pinos y castaños dos kilómetros hasta el Santuario de la Montaña.
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| Santuario de la Montaña y las Antenas al fondo |
Al llegar y comenzar la bajada veo que he perdido la camiseta pero no entra en mis planes volver arriba a buscarla, así que enfilo hacia abajo con grandes sensaciones, mentalmente voy trazando el camino a casa para no ir por el centro sin camiseta y esperar que no haya algún vecino que me vea de esa guisa. Aunque aquí no te multan como en Barcelona, no me sentiría cómodo.
| Parte de la Ciudad Monumental de Cáceres desde el camino de la Ribera del Marco. |
Voy de nuevo por caminos hacia la cantera, y de ahí a la ribera del Marco, ya noto el cansancio en las piernas; de pronto a lo lejos veo la camiseta tirada en medio del camino, esperándome. Hace algo menos de una hora que pasé por allí, y allí sigue, estupendo. La recojo y directo a casa, 15,50 kms. en 1h23'.
Es fantástico fundirte con el paisaje en esa especie de trance que nos entra corriendo rápido, respiración profunda pero sin notar gran esfuerzo, notar la brisa en el cuerpo secándote el sudor mientras los pies buscan el contacto casi etéreo con el suelo, la variedad de aromas que van cambiando fugazmente según avanzamos. Me direis que no es necesario correr , que también yendo despacio o paseando por el monte lo sientes, y a mí me encanta pasear por el campo.....pero no es lo mismo, no, no es lo mismo.
